El secreto…Ser positivo

Y estar preparado, y  esforzarse, trabajar, … pero difícilmente todas estas características estén en su máxima expresión sin una buena dosis de positivismo. Ya sea en la vida profesional, personal o en la académica, una actitud positiva nos va a facilitar la consecución de esos objetivos que tanto deseamos.

La verdad es que es complicado hacerle ver esto a un estudiante. Sobre todo cuando se le atraviesa una asignatura, o cuando en una semana tiene varios exámenes y apenas tiene tiempo para respirar… pedirle además que tenga una actitud positiva…es difícil, pero es necesario.

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Para hacer del optimismo algo nuestro, hay que trabajarlo, y para ello debemos poner de nuestra parte.

En primer lugar, hay que planificar, ser constante y no dejarlo para última hora, como ya hemos comentado en otros artículos. Y es diariamente cuando debemos utilizar esas dosis de optimismo mezcladas con el esfuerzo y constancia del que hablábamos.

Hay que cambiar la actitud. No es cuestión de un solo momento, o de ser positivos “para los exámenes”. Hay que ser positivos siempre. No se puede ganar una lucha pensando en que vas a perder. Si piensas así, ya has perdido.

Debemos marcarnos objetivos alcanzables, asequibles y a corto plazo. No podemos marcarnos un objetivo a seis meses vista y del tipo “sacar el curso limpio…”, “Sacar una media de 7…” etc. Los objetivos deben ser semanales y con tareas específicas: “Terminar el resumen del tema 5”, “Hacer los ejercicios del bloque 3”; “aprender a hacer el ejercicio modelo 4”

Debemos aprender a levantarnos y no abandonar. Ser positivo no significa conseguirlo todo, porque además hay factores externos a nosotros que no podemos controlar. Sin embargo, tenemos que aprender a superar esas dificultades y entender que cometer errores, no solo es normal, sino que es bueno. De los errores, se aprende.

Estudiar es complicado, y si añadimos que hay materias que no nos gustan o profesores con métodos arcaicos que no ayudan… ¡imagínate si encima no somos optimistas!

Aprender a ser positivo puede ser el principio del cambio que esperas (o necesitas)

Aprendiendo inglés: ¿Profesor nativo o español?

Aprender un idioma no nativo siempre entraña una dificultad añadida, y es el desconocimiento total de la realidad cultural del pais origen del idioma. Siendo así, la primera impresión que podemos tener a la hora de iniciarnos en la lengua, es la de buscar un nativo. No obstante, siendo una decisión lógica, la mayoría de veces no es la mejor opción.

La razón por la cual no es mejor un nativo que un profesor español no es una, sino varias, y comentaremos solo algunas.

Por un lado, y quizá desde el punto de vista didáctico el más importante, es que el profesor se ha enfrentado al aprendizaje del idioma desde fuera (no nativo) y por tanto entiende las dificultades y particularidades que un alumno se encuentra al enfrentarse a la lengua.

El efecto psicológico de “capacidad de logro” tambíen es influyente para el alumno, ya que éste puede verse reflejado en su tutor y entender que si él/ella ha podido, el tambíen puede. Con un profesor nativo, este efecto puede, en ciertos alumnos, incluso ser un obstáculo ya que existe la imposibilidad de igualarse.

Otra razón es la cultural. Aprender es más sencillo con alguien culturalmente afín que con otra persona.

Todo esto enmarcado en comparar dos profesionales de la educación, claro. Ni que decir tiene que el ser nativo de un idioma no te habilita para ser docente de esa materia!

¿Con esto queremos decir que un profesor no nativo será mejor que un nativo? Rotundamente no. Hay particularidades que hay que destacar. Por ejemplo, si un alumno quieres mejorar un en el idioma que ya maneja a niveles altos, un nativo nos va a proporcionar visiones, connotaciones y sentidos a un nivel que un no nativo, a priori, no tendrá.

 

 

 

 

¿Cambridge o Trinity?

Esta es, sin duda, una de las preguntas más usuales que nos encontramos en la academia cuando un alumno viene con la intención de prepararse para obtener un certificado oficial de inglés. Algunos tienen claro su preferencia y vienen preguntando en concreto por uno de ellos.

Sin embargo, no toda la información que se tiene siempre es la correcta. Ya sea por rumorología, referencias y/o comentarios, cada uno tiene una idea personal de lo que significa obtener un B1 con Trinity o Cambridge (Un B1, B2 o cualquier nivel).

Vamos a intentar aclarar algunas de las dudas que hay al respecto:

Validez: Ambas titulaciones son igualmente válidas en España y Europa, disponiendo de reconocimiento internacional tanto Trinity College London, como el centro Cambridge.

Caducidad: Actualmente, ninguno de los dos certificados caduca ni tienen que renovarse a los dos años. Aunque se habla de que en el futuro esto pueda ocurrir, aún no hay nada cierto, y de serlo, ocurriría con todos los certificados.

Dificultad: No debemos olvidar que ambos están recogidos como un nivel B1 por el Marco común de referencia europeo, por tanto, la dificultad estriba más en las pequeñas diferencias que encontremos en los típos de exámen. No obstante, sí debemos señalar que Trinity te exige superar todos los exámenes, con lo que podríamos definir un 5, mientras que Cambridge exige un 7, por tanto superar un exámen de Cambridge va a requerir llegar a esa nota.

Como véis, son pocas las diferencias que nos encontramos y, a efectos prácticos la elección de uno u otro puede estar más influido por otros factores mas personales.

Esperamos que esto os haya podido aclarar algo, y si queréis o necesitáis más información, sólo tenéis que comentarnoslo.

 

 

 

10 consejos para aprobar este curso

Uno de los problemas que se encuentra el que estudia es cuando llega el momento de evaluar los conocimientos adquiridos. Es ahí dónde se van a ver los resultados del estudio y no siempre coinciden con el esfuerzo invertido.

Es muy frecuente encontrar alumnos que invierten una gran cantidad de tiempo y esfuerzo para aprobar los exámenes haciendo sesiones maratonianas de estudios los días antes del examen, pasando noches durmiendo poco y mal, y los resultados no son los esperados y a veces no son ni siquiera suficientes para pasar la asignatura.

Normalmente esto ocurre por una falta de organización y planificación del día a día y por la falta de un sistema de estudio. No realizar las tareas determinadas a tiempo y no repasar diariamente hacen que se acumule el trabajo para la época de exámenes.

Para poder abordar estos exámenes de una forma satisfactoria y conseguir unos resultados buenos, os proponemos los siguientes consejos para estudiar:

1-     Lugar de estudio

Debes buscar un buen sitio para estudiar y que sea el mismo siempre. Despeja la zona de elementos que distraigan y procura tener luz suficiente, a ser posible natural. Utiliza una mesa que sea suficientemente espaciosa para que quepan tus apuntes y todos los materiales que necesites.

2-     Organización del tiempo

No solo es cuestión de echar horas, hay que aprovecharlas y gestionar el tiempo que tengas de una forma correcta. Procura hacer primero los ejercicios del día y repasa las clases que has dado. Es fundamental que se estudie a diario. Todo el trabajo que se realice poco a poco antes de los exámenes no tendrás que realizarlo los días previos a los exámenes

3-     Planificar bien las materias

La planificación es fundamental en cualquier aspecto de la vida, y aún más en los estudios.  Organízate las materias según su dificultad y según el tiempo que necesites dedicarle. No olvides que hasta las materias que se te dan bien, hay que repasarlas con frecuencia.

4-     Hacer los deberes

Los ejercicios y actividades que se mandan para casa son esenciales para una correcta comprensión de la asignatura. No es cuestión de llevarlos hechos o de copiarlos para que estén bien, sino que lo importante es que te esfuerces en resolverlos y corrijas los errores que has cometido.

5-     Hacer resúmenes y esquemas

Resumir la lección y realizar esquemas nos va a ayudar a recordar mejor la materia cuando estudiemos. Tanto los resúmenes como los esquemas no son para aprendérselos de memoria, sino para ayudarnos a comprender, recordar y memorizar el tema en cuestión.

6-     Uso de reglas mnemotécnicas

Para no tener que memorizar repitiendo una y otra vez listas, fórmulas o clasificaciones podemos usar reglas que nos faciliten el estudio y la memoria.

7-     Atender en clase

La atención en clase es primordial. Estate atento a todo lo que se diga en clase y apuntalo. Todo lo que puedas aprender en clase escuchando, será trabajo facilitado.

8-     Resolver las dudas

Es importante que preguntes todo aquello que no entiendas o tengas dudas. No te importe preguntar en clase y aclararte. Las  pequeñas dudas que no resuelvas, se pueden convertir en grandes problemas si no lo solucionas a tiempo.

9-     Actitud positiva

Enfrentarse día a día a los estudios es complicado, y más si en alguna materia tienes dificultades. Por esa razón es fundamental tener una actitud positiva y no dejarse llevar por la desilusión.  Afronta cada examen como un reto y piensa siempre que de los errores se aprende.

10- Constancia

Por último, sé constante. Trabajar a diario significa, a diario, no todos los días durante dos semanas. Si realizas una planificación, cúmplela.

Ser constante es la base del éxito.

Estudiar con música ¿Acierto o error fatal?

¿Quién no ha estudiado con música alguna vez? ¿Quién ha podido soportar las imposibles, interminables e inentendibles frases de los libros de texto sin amenizarlo con un poco de melodía al gusto? Rock, latino, pop, clásico, pachangueo…da igual lo que escuches, estudiar con música no va a mejorar tus resultados, es más los empeora.
Muchos me odiareis y refutareis después de esto pero aún así intentaré explicaros de una forma fácil como el hecho de oír música durante el estudio, puede ser gravemente perjudicial para los resultados y el rendimiento. Si ya de por sí aprobáis oyendo música pensad que sin ella los resultados probablemente serían mejores y para vuestro saber personal también.
¿Por qué? ¿Por qué os intento privar de este maravilloso placer terrenal? No os equivoquéis, yo soy la primera que digo que la música es FUNDAMENTAL en este mundo de locos y medio cuerdos, hago mis tiritos con algunos instrumentos y no puedo vivir si no escucho música todos los días, pero después o antes, no durante.
La razón (y la culpa) de esto, mis queridos lectores, la tiene nuestro sistema atencional. Tenemos 3 tipos de atención: Selectiva (aquella que se ocupa de una sola tarea en un mundo lleno de estímulos que mirar, como la famosa mosca que pasa mientras estudiamos y nos jode la tarde) Sostenida (es la cual usamos para el estudio, esa que requiere mucha concentración y constancia, es por ejemplo la que usa un controlador aéreo) y por último la atención Dividida (la cual llamada también Atención Femenina o la capacidad de realizar múltiples tareas a la vez).
Dicha la teoría, pasemos a la práctica. Para estudiar y para que nuestra memoria y niveles de comprensión de textos estén casi a su tope, necesitamos estar metidos en esta tarea, usaríamos como ya he indicado la Atención Sostenida ¿Qué ocurre si escuchamos música? Nuestra atención se distrae a ese estímulo tan atractivo que nos entra por los pabellones auditivos y AUNQUE NOSOTROS NO LE PRESTEMOS ATENCIÓN, NUESTRO CEREBRO SÍ porque sin duda es más listo que nosotros y lo quiere captar todo, pasaríamos de tener una atención Sostenida a una atención Dividida, donde nuestra mente se divide en atención, un 50% (o menos) para ese texto incompresible que tenemos que aprendernos que nos parece horrendo y el otro 50% para esa música que nos gusta, además de otras interrupciones como son la mamá gritando, el perro ladrando, el tuenti…

Así que, ya veis que según la teoría, no es una buena idea escuchar música, aunque si habéis crecido así y estáis acostumbrados probablemente el hecho de quitaros la música para estudiar, al ser un estímulo condicionado, sea un autentico sacrificio para vosotros, por eso despacito y con buena letra, que como se dice por ahí, todo vicio es bueno pero si se toma con precaución.

Las faltas de ortografía

Tener faltas de ortografía se ha convertido en un error tan usual que ya es extraño encontrar a alguien que no las cometa. No se puede discriminar por edad o profesión porque se pueden encontrar en todos los ámbitos y rangos de la sociedad. Sea como sea es un error grave (lingüísticamente hablando) que le saca los colores a cualquiera que lo cometa ya que se relaciona con personas con poca cultura, malos estudiantes… pero la verdad es que a todos nos ha pasado alguna vez eso de ¿Cómo se escribe “extranjero”, “berenjena” o “aprobado”?.

Últimamente, con el uso estandarizado de los mensajes de móvil y el desarrollo de las redes sociales como Tuenti, Facebook…para escribir más rápido y más en menos espacio y tiempo  escribimos las palabras mal con lo cual cada vez se cometen más faltas de ortografía humana).

Las faltas de ortografía nos rodean como si fueran una plaga, nos hacen dudar y sentirnos confusos (recordando al pobre Descartes) pero ¿cómo podemos eliminarlas?, ¿hay algún remedio?…

Lo primero sería saberse las reglas de ortografía, las normas de acentuación y todas las leyes relacionadas con la escritura pero es algo bastante aburrido que ya en primaria costó, así que algo que suele ayudar es leer con asiduidad para acostumbrarnos a ver bien escritas y  usadas las palabras. Además es recomendable escribir, aunque sea la lista de la compra, para tener un uso diario por escrito de la lengua: es bueno seguir un diario o blog por Internet y si usamos estas nuevas tecnologías lo mejor es escribir aunque tardemos más de forma adecuada.

Cuando estemos escribiendo y nos surja una duda lo mejor es consultarla con el diccionario para resolverla y no cometer el fallo en ocasiones posteriores… y si no tenemos lo miramos en Internet.

Lo que está claro es que las faltas no se pueden cometer en ningún momento.

La nueva revista

Ya hemos terminado la primera revista de la academia. Una revista gratuita que hemos realizado con la ayuda de todo el equipo de profesionales que formamos el centro y también con ayuda de estudiantes universitarios que han querido formar parte de este proyecto.
La publicación escrita se repartirá a lo largo de esta semana por toda la comarca, mientras que la publicación digital la podéis ver en este enlace.
Esperamos que sea de vuestro agrado.
Si alguien quiere participar o comentar algo, lo puede hacer aqui.
Un saludo a todos.
www.revistaaxiomainforma.com

El proceso de aprendizaje

El ser humano lleva aprendiendo miles de años. Y es ese aprendizaje lo que le hace evolucionar y avanzar cada vez más.
Si nos centramos en la persona individual, desde que nace comienza su odisea por el aprendizaje. Al principio aprende a través de los sentidos, a distinguir colores, formas, olores, texturas, sabores,… y poco a poco se va abriendo paso a procesos mas complejos como el habla, la lógica o las matemáticas.

Este proceso de aprendizaje no termina nunca. Despues de la formación académica, nos enfrentamos a la profesional y todo esto sin tener en cuenta el aprendizaje “social”, es decir, comunicarnos, intercambiar ideas, sentir empatía o el control de la ira.
Por increible que parezca, el aprendizaje convive con nosotros a diario y sin embargo no siempre somos conscientes de la dificultad que tiene este proceso. En el momento en el que una persona quiere aprender algo concreto, centra sus esfuerzos en esa actividad, sin embargo, en muchos casos ese esfuerzo no cumple con el objetivo marcado.

Ahora es cuando viene la pregunta que me hacen muchos. ¿ Por qué ocurre esto ?. La mayoría de los profesores tienden a ir a la respuesta fácil: Porque no se estudia lo suficiente. Sin embargo, no siempre es la respuesta correcta. Es más, no hay una respuesta universal correcta.
Un perfil muy recurrente que nos encontramos en los centros de estudio es aquel alumno que, debido a una fuerte carencia de base en una materia determinada, le impide avanzar en esa materia produciendo a su vez una sensación de impotencia en el alumno que puede desembocar en ocasiones, en el abandono de la materia.

La pregunta ahora sería ¿Se puede mejorar la base para poder seguir avanzando?. Las respuesta ahora es contundente: Sí. Y aqui viene el gran obstáculo. El proceso de aprendizaje, aún formando parte activa de nuestra vida diaria, es un proceso pausado. No podemos acelerarlo. Al igual que los músculos requieren de un entrenamiento constante, una alimentación sana y unos ejercicios determinados para lograr esa musculatura deseada, el cerebro requiere de un sistema ordenado de estudio y un tiempo de asimilación. Una mente que está acostumbrada a estudiar 2 horas diarias, no puede de la noche a la mañana adaptarse a estudiar 4 o 5 horas al día. Ese exceso de información no sólo no se mantendrá, sino que además agotará de forma extrema a la persona.

Para que este proceso de aprendizaje sea eficiente, y nos permita avanzar y mejorar los conocimientos que queremos o necesitamos, se requiere de un sistema de estudio bien definido y adecuado a cada persona, marcar objetivos fáciles a corto y objetivos mas complejos (pero realistas) a largo plazo.
Con un buen sistema, constancia y tiempo, todo se logra.

La nueva selectividad

La selectividad ¿Qué es?

Se trata de un exámen de las materias cursadas en bachillerato destinado al acceso a la universidad. La nota obtenida en selectividad junto con la nota obtenida en bachiller nos dará la nota con la que accederemos a la universidad y con la que lucharemos por la plaza que deseamos en una facultad determinada.

La nueva selectividad

Este año entran en vigor una serie de cambios importantes en selectividad, que quedaría de la siguiente forma: Una fase general (obligatoria) y una fase específica (optativa).

La fase general constaría de cuatro exámentes: Lengua y literatura, Inglés/Francés, Filosofía/Historia y una cuarta asignatura a elegir por el alumno. La nota de esta fase es una media aritmética de los cuatro exámenes y se debe sacar al menos un 4 de nota media para darla como superada.

En la fase específica podemos realizar todos los exámenes que queramos, sin embargo sólo puntuarán los dos de mayor nota. En esta fase se podrá sacar hasta un máximo de 2 puntos por exámen, es decir, un total de 4 puntosque se sumarán a la nota de la fase general.  Esto es debido a que cada exámen se ponderará como máximo con un 0,2. Esta ponderación irá en función de la carrera a la que se opte. Por ejemplo, Química puede que se pondere con un 0,2 para la carrera de Biología, pero en Ingienieria Informática se pondere en 0,1. Por tanto la nota de química en la fase específica sólo podrá sumar 1 punto si el alumno quisiera entrar en Ingieneria Informática.

La nota final

El cálculo de la nota final de admisión será de la siguiente forma: 0,6 Nota Bachiller + 0,4 Fase General + Las dos mejores notas de la fase específica ponderadas

Espero que os sirva para haceros una idea de lo que nos vamos a encontrar a partir de este año. Sólo queda terminar el curso y desearos suerte con los exámenes